Sin salida: El asfixiante escenario que enfrenta Cuba bajo la mirada de Rubio y Trump

La pregunta ya no es si Cuba atraviesa una crisis, sino qué tan profundo puede ser el desenlace. Tras 67 años de continuidad en el poder desde 1959, el régimen cubano enfrenta una combinación inédita de colapso económico interno, agotamiento social y presión externa directa impulsada desde Washington por Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio.

El escenario actual ha reactivado una interrogante que persigue a la isla desde hace años: ¿puede caer el gobierno cubano y a qué costo?

 

Economía en caída libre y un país al límite

La economía cubana se encuentra en una situación crítica. La escasez dejó de ser coyuntural para volverse estructural:

  • Sistema eléctrico operando al límite, con apagones prolongados

  • Producción interna de combustible que cubre apenas 40 % de la demanda diaria

  • Transporte, agricultura e industria paralizados por falta de energía

  • Éxodo migratorio masivo, con millones de cubanos fuera del país en los últimos años

A diferencia del “Período Especial” de los años noventa, Cuba hoy no cuenta con un benefactor externo que amortigüe el golpe. Venezuela, su principal proveedor energético durante años, ya no puede sostenerla, mientras que Rusia y China han evitado asumir ese rol.

 

El núcleo de la presión: petróleo y dinero

La estrategia de Trump y Rubio se ha centrado en un punto neurálgico: asfixiar al régimen sin intervención militar.

Entre las medidas más sensibles destacan:

  • Interrupción del flujo de petróleo venezolano

  • Aranceles y sanciones a países que suministren crudo a la isla

  • Impacto indirecto sobre México, uno de los últimos proveedores energéticos

Sin importaciones suficientes, la falta de combustible se convierte en una amenaza sistémica para la gobernabilidad.

 

 Washington busca secar las divisas

En paralelo, Estados Unidos ha apuntado a las principales fuentes de ingresos del régimen:

  • Turismo internacional, aún debilitado tras la pandemia

  • Restricciones que afectan a viajeros europeos que visitan Cuba y luego desean ingresar a EE.UU.

  • Intentos por limitar los ingresos de las misiones médicas cubanas en el exterior, uno de los pilares financieros del Estado

El mensaje desde Washington es directo: sin petróleo y sin dólares, el sistema no se sostiene.

 

La Habana reconoce la crisis, pero sin salidas claras

El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha admitido públicamente la gravedad del momento, anunciando:

  • Racionamiento energético

  • Planes de expansión de energías renovables

Sin embargo, no ha presentado nuevas fuentes de importación de crudo, mientras mantiene un discurso confrontacional en redes sociales.

Al mismo tiempo, el régimen ha enviado señales técnicas de pragmatismo, proponiendo cooperación limitada con Estados Unidos en temas como narcotráfico, terrorismo, lavado de dinero y ciberseguridad.

Desde Washington, se reconoce que existen intercambios, pero se aclara que son estrictamente técnicos, como vuelos de repatriación y asuntos consulares. El desacuerdo de fondo sigue siendo político.

 

Las condiciones de Trump y Rubio

La administración estadounidense ha dejado claro que cualquier avance real pasa por:

  • Apertura a la empresa privada

  • Pluralismo político

  • Garantías democráticas

Hasta ahora, el régimen cubano ha rechazado de plano ese escenario y ha marginado sistemáticamente a cualquier figura interna con proyección política alternativa.

 

El mayor vacío: el día después

Incluso si la presión externa lograra quebrar al régimen, el mayor interrogante sigue abierto: ¿quién gobernaría Cuba?

  • La mayoría de los líderes opositores están encarcelados o en el exilio

  • No existe una figura de transición clara, como la que EE.UU. intentó impulsar en Venezuela

  • El riesgo de vacío de poder e inestabilidad prolongada es real

 

Una apuesta de alto riesgo

El contraste con el deshielo impulsado durante la administración de Barack Obama es evidente. Entonces, la apuesta fue que la apertura económica gradual generara cambios políticos. Trump invierte la lógica: apuesta al colapso económico y social como detonante del derrumbe del sistema.

Puede forzar concesiones… o endurecer aún más al régimen.

 

Un escenario distinto, pero sin certezas

La historia demuestra que el castrismo ha sobrevivido a múltiples pronósticos de caída: 2006, 2008, 2016. Pero también muestra que nunca antes enfrentó una combinación tan severa de agotamiento interno, aislamiento externo y ausencia de salvavidas geopolíticos.

Como advierten varios analistas, esta vez el escenario se siente distinto.
La incógnita ya no es solo si puede caer, sino cómo y con qué consecuencias.

 

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *